Dice el
Evangelio de este domingo: “Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale
entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no
se apaga. Y si tu pie te hace caer, córtatelo…”. Y digo yo: ¿qué les digo a los
niños en la misa del próximo Domingo?
Hay veces en
las que es mejor cambiar “los brazos” de nuestra violencia, como si fuésemos
muñecos a los que se les permite transformar su fisonomía, o cambiar nuestra
lentitud de pies solidarios… o tantas cosas no ayudan a que los más pequeños,
los más débiles crezcan. Y esto que es aplicable a cada uno de nosotros, puede
servir para esta aldea global que es nuestro mundo.
No se trata
de “cortar” partes del cuerpo, sino de usar nuestro cuerpo, nuestra vida,
nuestras intuiciones, nuestras energías en un auténtico servicio al Reino y a
nuestros hermanos.
Líbranos, Señor, de escandalizar a nadie con nuestras
viejas y caducas actitudes que no conducen a la vida.










